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Anomalisa

Sinopsis:
Anomalisa Michael Stone es motivador profesional, un guru de la industria de la atencion al cliente. Sin embargo, esta en plena crisis existencial, y cuanto mas ayuda a los demas, mas monotona y aburrida se vuelve su vida. En su cabeza todas las personas con sus voces le parecen la misma.Todo cambia cuando conoce a Lisa. La voz de esta chica le llama especialmente la atencion. El hombre, que cada vez tiene mas incapacidad para conectar con la gente, lucha ahora por abandonar todo y buscar la felicidad junto a ella. Esta comedia de animacion realizada en Stop Motion, esta dirigida por Charlie Kaufman (guionista de films como ¡Olvidate de mi!, Adaptation (El ladron de orquideas), Como ser John Malkovich) y Duke Johnson (Mary Shelley’s Frankenhole, Community). En la version original, cuenta con las voces de David Thewlis (Legend, La teoria del todo), Jennifer Jason Leigh (Los odiosos ocho, Aqui y ahora) y Tom Noonan (The Leftovers, Daños y perjuicios). Anomalisa Puede parecer extraño que el segundo trabajo de un cineasta como Charlie Kaufman sea una pelicula de animacion, sobre todo despues de una carrera como guionista que incluye titulos como Como ser John Malkovich (Spike Jonze, 1999), Human Nature (Michel Gondry, 2000), El ladron de orquideas (S. Jonze, 2002),Confesiones de una mente peligrosa (George Clooney, 2002) u ¡Olvidate de mi! (M. Gondry, 2004), todos ellos fundamentales para entender la evolucion del cine en el cambio de siglo. Sin embargo, el hecho de que su opera prima como director fuera Synecdoche New York (2008) tiene mucho que decir al respecto, dejando aparte la tradicional suspicacia del critico ante eso que conocemos popularmente como “dibujos animados”. En efecto, aquella era una pelicula singular, atipica, demasiado personal como para proceder de Hollywood y muy poco complaciente como para pertenecer a ese “cine de autor” mainstream que se lleva ahora. A medio camino entre ambas opciones, Synecdoche New York ya planteaba una cuestion fundamental, que ahora recoge Anomalisa: ¿como convivir con nosotros mismos cuando nos resulta imposible hacer realmente lo que queremos? Si convenimos en que, en el mundo de Kaufman, la pregunta anterior acostumbra a habitar esa zona comun que comparten director y espectador, las cosas quedan un poco mas claras. Y nos damos cuenta de que la historia de ese autor de libros de divulgacion empresarial que viaja a Cincinatti para dar una conferencia (y de paso acaba enamorandose de una chica demasiado corriente que pernocta en su mismo hotel) presenta un asombroso parecido con la del ambicioso autor teatral que en Synecdoche New York concebia un proyecto desmesurado, destinado a cambiar no solo su deriva profesional sino tambien su vida personal. Ambos son titeres sin rumbo a los que la vida se les escapa dia a dia de las manos sin dejarles constancia alguna de lo que realmente significa. ¿Y que mejor, para representar ese automatismo existencial, que actores que no son actores, que son solo marionetas manipuladas en stop motion? He ahi por que Anomalisa solo podia concebirse desde la animacion. En un momento dado, el protagonista nota que su cabeza se desencaja, como si fuera un muñeco que empieza a romperse, y entonces empezamos a comprender esa sensacion alucinatoria que nos ha perseguido hasta entonces, por mucho que la estetica y el tono hayan perseguido un realismo acerrimo: Anomalisa es una pelicula sobre la vida entendida como una gran pantomima de la que nos resulta imposible escapar, cuyos designios siniestros somos incapaces de eludir. Como si fueramos monigotes en manos de un gran demiurgo que jugara con nosotros de manera inclemente. Eso ya sucedia, como deciamos, en Synecdoche New York, donde el protagonista terminaba confundiendo realidad y ficcion en el interior de esa gran obra teatral a la que no podia poner fin, en la que acababa atrapado. Pues bien, Anomalisa no seria la pelicula que es (conmovedora, contundente, insolita) si la pequeña anecdota con la que empieza no fuera adquiriendo asombrosos tintes existencialistas que acaban acercandola a las grandes obras de esa tendencia: a medio camino entre Kafka y Borges, entre la ferrea construccion del teatro realista americano (de Arthur Miller a Sam Shepard) y la falsa liviandad de las fabulas propias de la tradicion judia (de Jerry Lewis a los hermanos Coen), la pelicula de Kaufman (puesta en imagenes con la ayuda del animador Duke Johnson) concibe la vida cotidiana como un mecanismo perverso que manipula y oprime, observa nuestro triste destino con una minuciosidad que a la vez demuestra un delicado sentido del detalle y una pavorosa capacidad para asomarse a los bordes del absurdo que nos rodea. Pues todos vivimos en ese hotel solitario, todos buscamos a alguien que de sentido a lo que no puede tenerlo. Y todos descubrimos, en un momento u otro, que nuestra paranoia quiza no sea tan imaginaria como parece.

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